La conciencia (Citta) en el Dhammapada
Aquel cuya conciencia está apaciguada, cuya palabra está apaciguada, cuya acción está apaciguada, aquel que está así liberado por un conocimiento perfecto, ese está en paz.
Para profundizar en la cuestión de la conciencia (Citta) en el Dhammapada, hay que comprender que aquí no es un simple pensamiento reflexivo, sino el «centro de mando» de nuestra experiencia, el lugar donde se decide nuestro sufrimiento o nuestra liberación.
Aquí tienes una selección de versículos para meditar sobre la naturaleza, la estructura y la transformación de la conciencia.
1. La Conciencia como Arquitecto (La ley de causalidad) Estos versículos son el fundamento mismo de la psicología budista: nuestra realidad no es un hecho exterior, sino una proyección de nuestro estado de conciencia. Versículo 33: «La mente, temblorosa e inestable, difícil de proteger y contener, el sabio la endereza, como un fabricante de flechas endereza una flecha.» Versículo 34: «Como un pez agitado fuera del agua en la orilla, esta mente se agita para escapar del reino de Māra (la ilusión).»
4. La Conciencia como Refugio Cuando el exterior es caótico (el mundo moderno, los desafíos climáticos, los proyectos complejos), la conciencia es la única morada verdadera.
2. La Conciencia como Espejo (La vigilancia) La conciencia debe ser "limpiada" para reflejar la realidad tal como es, sin el filtro de las pasiones. Versículo 39: «Aquel cuya mente no está saturada de deseos, cuyo pensamiento no está perturbado, aquel que ha abandonado el bien y el mal, para este hombre vigilante, ya no hay miedo.» Versículo 96: «Aquel cuya conciencia está apaciguada, cuya palabra está apaciguada, cuya acción está apaciguada, aquel que está así liberado por un conocimiento perfecto, ese está en paz.»
Reflexión: Aquí, la conciencia ya no es un reactor, sino un observador. Es el estado que se busca en el "Movimiento Integral": una claridad que ya no reacciona a los estímulos, sino que actúa con rectitud.
3. La Conciencia más allá del Yo (El no-yo) Este es el culmen de la comprensión budista: darse cuenta de que la conciencia no es una "propiedad" personal, sino un proceso impersonal.
Versículo 183: «No hacer el mal, cultivar el bien, purificar la mente: tal es la enseñanza de los Budas.»
Versículo 372: «No hay meditación sin sabiduría, no hay sabiduría sin meditación. Aquel en quien residen la meditación y la sabiduría está cerca del Nirvana.»
Reflexión: La conciencia se purifica dejando de identificarse con los objetos (pensamientos, emociones, deseos). Al practicar este "vaciamiento" del ego, se descubre una conciencia más vasta, capaz de abrazar la interconexión de todo lo viviente.
Versículo 38: «Aquel cuyo pensamiento no está perturbado, cuya mente no está angustiada, aquel que ha superado el bien y el mal, aquel que está despierto, para él, ya no hay miedo.»
Sugerencia de práctica: "La conciencia testigo" Simplemente observe su mente como una flecha que se mueve. ¿Adónde va? ¿Cuáles son sus objetivos habituales? El Enderezamiento: Tan pronto como sienta agitación, devuelva su conciencia a su respiración o a una sensación física. Este es el gesto de "enderezar" la flecha.
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